AnaCroNiA

Publicado: enero 16, 2007 en El mAL PenSAnTE

“Maria abre la puerta y en el horizonte tres elefantes tomados de la cola”

Un niño en un departamento de un edificio, escribe una carta a su abuelo contándole todo aquello que le gustaría hacer, su madre que lo observaba recordaba a su hija ya muerta, en eso, abren la puerta dos sujetos buscando a una tal Maria, he inspecciona toda la casa retirándose de un portazo, el niño asustado mira por unos minutos a su madre, y de pronto siente que algo pasa velozmente por su ventana, va a ella, y ve caer a una mujer desnuda…
En tiempos de guerra, Mauricio llama a su hermano en Santiago. Muy acongojado le ruega que salve a Maria. Su hermano soldado de nacimiento le corta sin emitir respuesta. Mauricio decide ir a buscarla tomando el bus en la noche.
En el bus la gente lo observaba con cautela por su atuendo, estaba arruinado, un ojo en tinta y parte de su labio hinchado. Con su ropa embarrada ensucia todo el asiento. Al lado de él estaba sentada una joven que lloraba viendo por la ventana, en sus manos, un manojo de fotos arrugadas, una de ella cae al piso, Mauricio la recoge y se la entrega.
Llega donde el hermano, lo convenció y fueron a buscarla. Llegan a un gran edificio. Entraron fuertemente a un departamento donde solía alojarse Maria, en él, solo un niño y una mujer asustados los miraban, recorrieron la casa, nada, salen al pasillo, Mauricio reconstruye la foto que recogió en el bus la que representaba idénticamente el extremo del pasillo que daba a las escaleras del edificio, fueron hacia ella, subieron, una puerta semiabierta les llamo la atención, de improviso apareció una niña cantando – “a niña Maria a salido en el baile, baile, que baile y si no lo baila….”- Mauricio la observo confundido y siguieron hasta la puerta, la abrieron, Maria desnuda los mira de reojo y se lanza por la ventana. Mauricio corrió a retenerla. No la alcanza y vio caer a su hermana hasta perderse en el vacío de una calle vacía y opaca. Llorando se inclino tras la ventana. Una carta en el piso se sacudía por el viento, la tomo curioso y leyó: “mi único tormento es toda mi vida, todo aquello que creo no lo puedo hacer, el único culpable de mi vida es mi hermano Manuel”.
“Un preso en su celda revisa las fotos que pudo salvar de su crimen”

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